La droga no es la culpable:

En lo que nos atañe ante la actual situación con respecto a la seguridad de la ciudad de Rincón, y los últimos hechos acontecidos, el problema de la inseguridad parece surgir de los efectos de las drogas sobre personas adictas.

En principio hay que tener en claro que es una droga y, siendo esta, en resumidas palabras, una sustancia natural o artificial que produce efectos en el sistema nervioso central modificando el estado de ánimo o produciendo placer, y que puede tener potencial de abuso. Consecuentemente el potencial abuso de las drogas crea dependencia en las personas que consumen estas sustancias, las cuales están condenadas a ir en busca de esta sustancia que el cuerpo acostumbro, y "necesita" obtener de alguna manera.

Ahora bien, llegados hasta aquí hay distinguir por lo menos dos tipos de consumidores, los que consumen por "placer y esparcimiento", y aquellos que utilizan drogas con fines medicinales, como es el caso (por ejemplo) de la marihuana. Al primer grupo de consumidores se los puede nuevamente clasificar en dos partes, quienes valiéndose de recursos económicos pueden obtener cualquier sustancia sin problemas, y quienes sufren de necesidades de todo tipo y por lo tanto llegan a delinquir para adquirirlas.

Hay que tener en cuenta que el primer grupo de esta última clasificación no llama la atención a los medios de comunicación, no generan polémica por ser un grupo que no genera violencia, o no obtiene por medios violentos estas sustancias. El segundo grupo, que sale en las paginas policiales de todos los medios de comunicación, es el causante de los hechos violentos que se vienen dando en distintos lugares, y aquí mismo en la ciudad de Rincón. El problema fundamental es la necesidad, quien delinque no lo hace por ocio, o por mero antojo, sino que lo hace para buscar el sustento para satisfacer sus necesidades, esta persona que delinque generalmente no tiene las herramientas, estudios, ni la educación adecuada para conseguir un empleo.

No está demás decir que la faltante de empleo en toda la zona de la costa y Santa Fe también influye aquí, como también los trabajos mal remunerados, en negro y en condiciones pésimas de seguridad, como la eventualidad en los municipios y comunas, o en empresas de construcción, etc. La persona que delinque en su mayoría nacida en ambientes violentos y de pobreza, naturaliza su situación y crece con valores totalmente modificados, esto no quiere decir que quien nazca en un lugar así sea necesariamente un delincuente, o vaya a ser uno.

Una persona en esta situación que, esto no justifica que robe, que este bien robar, sino que se trata de que se entiendan algunos factores que llevan la delincuencia. Básicamente lo que se busca delinquir es el dinero con el que suplir una necesidad, ya sea una necesidad real, como los alimentos, medicamentos, agua, etc. O una necesidad artificial o ficticia, como las drogas (incluyendo el alcohol y el tabaco), los celulares y demás cachivaches tecnológicos. Pero ¿La droga no era generadora de violencia? No, hay personas que consumen que, por así decir, no molestan a nadie, es un prejuicio que la droga genere violencia, puede potenciar hechos de personas violentas, como es el caso del alcohol y no solo de otras drogas no permitidas, como la cocaína.

Hay consumidores responsables que no son delincuentes, ni son violentos, ya sea de drogas duras, como de drogas socialmente aceptas (como el alcohol). El problema no es la droga, sino la mezcla de esta con personas en situación de vulnerabilidad, personas con problemas familiares, o problemas de personalidad, personas que están excluidas socialmente y que no tienen ningún tipo de contención. No se está tratando de defender a la droga, ni poner en debate la legalización que es otra cosa distinta a la seguridad, sino defender las libertades personales de cada individuo, pues no se puede obligar a nadie a que no consuma, no se puede obligar a nadie a nada, pero si se puede enseñar de porque no debería ser consumidor de drogas.

Está claro también que una persona adicta no va a salir por sus propios medios de la adicción, y hoy los lugares de rehabilitación son privados, el estado no se encarga ni del adicto ni de las adicciones. Como cada problema humano es humano, hay que hacerse cargo de la situación, no se puede culpar a un objeto inanimado, por ejemplo las armas no matan, sino las personas que la utilizan. El problema de la inseguridad pasa por la prevención, no por aumentar los policías y los insumos policiales, tampoco por poner una cámara que registre el hecho delictivo que se está cometiendo, sino que ese hecho no tiene por que producirse, se está atacando el enfermo, pero no a la enfermedad. 

Tanto la drogadicción como la seguridad deberían ser tratadas con prevención, con inclusión social, con trabajo y capacitación de las personas que no tiene las herramientas para conseguir o generar un empleo. Además el narcotráfico no se puede combatir, los que siempre caen presos o son participes de los hechos violentos, no son quienes tienen el poder sobre el narcotráfico, en su mayoría son 'perejiles', que en el mayor de los casos, llegan al negocio de las drogas por necesidad y desempleo, mientras los grades cabecillas, cómplices de la policía y de algunos actores políticos siguen impunes. Tampoco se puede cometer el error de combatir al narcotráfico con armas y hacer una guerra interminable, como sucede en Brasil, México y Colombia.

Finalmente decir que estoy dispuesto a aceptar los errores que pude haber cometido al escribir esto, y de los cuales me hago cargo, decir que esto es solo una opinión fundada en el análisis de lo que está sucediendo, resumidamente dicha y sin el uso de teorías sociológicas que pudiesen complicar la lectura del lector promedio, que pretende ser lo más objetiva, que no se lea como una apología del delito, y también decir que las políticas que apuntan hoy a la solución de la seguridad, no son políticas de prevención, sino que son de poner en juicio rápidamente y juzgar al pecador y no aborrecer al pecado. La posibilidad de una solución está en hacerse cargo, comprometerse y poner en debate político, la prevención, la inclusión y la mejora de la educación para que sirva de medio.