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| Pablo Ahumada |
Pienso… ¿ hasta dónde?. Si son ellos (los policías), los mismos que reclutan a la “pibada” para mandarlos a delinquir y alzarse con un botín sin ensuciarse las manos,
Estos pibes, que en la mayoría de los casos son menores, confundidos porque no entienden que el que nos debe proteger y servir, es el que promueve activamente la inseguridad que debería combatir. Y en este marco nuevamente me pregunto ¿es necesario traer a nuestra localidad más policías?.
Muchos, entre los que me incluyo, los pensamos como parte de una gran organización delictiva, por lo que desde esta perspectiva, traer más efectivos aumentaría la inseguridad. Muchos pibes de nuestra localidad rinconera han testimoniado que se liberan zonas y utilizan a menores para delinquir, es decir, hay quienes han sido arrastrados a cometer delitos por la misma policía. ¡Al que le quepa el poncho que se lo ponga!
En este escenario los medios también operan como caldo de cultivo de la inseguridad, promoviendo continuamente todo tipo de publicidad engañosa a través de la noticias. Si los medios te venden Coca Cola, somos agitados a tomarla, ¿y si me venden linchamientos, a quien voy linchar?. El desafío es ¡despertar! y darnos cuenta de que somos en parte nuestra propia inseguridad.
Por eso, lejos de pedir más efectivos, sugestionados por los medios, debemos trabajar en un proyecto de policía municipal a la que podamos controlar. Una policía que no esté contaminada por las “sobras”, que llegan castigados o investigados a nuestro Rincón. Debemos trabajar en políticas inclusivas para que nos sintamos integrados;
Debemos discutir propuestas que generen fuentes de trabajo genuinas en nuestra localidad; la discusión también la debemos dar en la prevención de adicciones, y sobre todas las cosas desterrar –con trabajo social- la idea de que los niños son el futuro, cuando claramente son el presente. Ellos deben constituir nuestros puntos de partida; en los niños debemos basar nuestra labor militante –si se quiere- para que el traspaso de valores se pueda dar de generación en generación.
Los que nos venden seguridad son los mismos que la generan, nosotros decidimos que hacer con ello, ¿la compramos?, ¿o la construimos nosotros?.
Pablo Ahumada
