Me duele en el alma, la droga está matando a mis vecinos rinconeros

Maria José Díaz
Esa…, la droga, está matando a los pibes con los que me crié; con los que fui a la escuela; con los que jugué en mi infancia y divertí en mi adolescencia, y es que el problema de fondo no está siendo abordado, no veo programas de reducción o erradicación de esa porquería.


El compromiso de todos no es linchar a los delincuentes, sino a la droga. ¿Se acuerdan de los que se fueron por ser víctimas?. ¡Yo si!, fueron víctimas de la sociedad y la inacción del estado. Yo los recuerdo muy bien: Rodrigo Villalba, Andrés Saucedo, Ariel Ledesma, Orlando Sánchez Coronado, Luciana Balbuena, en fin… yo no me olvido. Fueron jóvenes que pudieron salir de esa miseria y no fueron tenidos en cuenta para darles una oportunidad ¿hasta cuándo vamos a seguir mirando para el otro lado?

Conozco varios pibes y pibas que hoy están en una situación muy frágil, combatir con el narcotráfico es muy difícil, pero podemos combatir las soledades y penas con las que cargan esas almas que buscan refugio en esa “mierda”. Combatiendo esos males podremos recuperarlos, reducir la adicción, frenarla un poco al menos, si no hay demanda no hay oferta.


Me cansa escuchar las mismas palabras, parecen jueces con sentencias inapelables , como por ejemplo, “una plaga menos”, “no van a cambiar”, “viste lo que le paso a fulano o fulana”, “si, era obvio majo que iba a terminar así, se lo busco” “ahí están tomando y haciendo líos”. Y pienso sobre quienes las dicen se preguntaran ¿a quién le gusta vivir así?

Estos pibes, sin decir, piden una oportunidad a gritos. Desde mi lugar me detengo y me acerco, a donde los veos los hablo, me siento con ellos, los incluyo en mi vida y les digo que son importantes, que se puede salir. La realidad nos indica algo, solos no pueden, hace falta más compromiso: mas amor por el otro; mas responsabilidad del poder político e institucional; mas prevención; mas valores; mas educación; mas inversión en la juventud; mas garantías de los derechos; mas inclusión; mas igualdad; mas respeto por el dolor del otro.

Acerquemos nuestra solidaridad hacia ellos, con un mate, unas palabras, un abrazo, involucrarnos, pensando en una visión de esperanza.

No quiero más pibes en el cementerio, quiero pibes ocupando su lugar en la sociedad cumpliendo sus sueños, los quiero ver vivir la vida, sana, como la que yo viví no hace mucho tiempo.

Maria José Díaz integrante del Grupo "Honrar la vida"