Todavía hay gente que juega por la camiseta

Recuerdo de chica, entre 1975 y 1978, mi padre tenía una agencia de publicidad, trabajaba en el medio con un programa los sábados, se llamaba "Noticiero del interior". Recorría los pueblos recopilando las noticias, vendía publicidad y pagaba su espacio, que contrataba en Canal 13. De forma muy inocente le pregunte un día sobre la publicidad ¿quien la escucha? es aburrida –pensaba- ¿esto vende?.

Hoy ya adulta, veo la publicidad disfrazada de noticias que no solo vende productos sino también personas, la publicidad vende proyectos, vende posturas, hacen al consenso o al disenso, siempre y cuando haya un pago de por medio. Hoy resulta difícil, aun con esfuerzo, encontrar una noticia que refleje una realidad sin que esté presente el dinero moldeando la información.

Terminamos enterándonos de la realidad que nos quieren informar. La famosa imposición de agenda, los medios hoy, ayer y siempre, impusieron agenda, hoy doy cuenta que esta agenda se paga.

Quisiera encontrar una noticia que me interese, que vaya más allá de los intereses políticos, partidarios de alguien. Simplemente quiero saber que pasa. ¿Alguien me puede decir, en este día, si está seguro de lo pasa?. Soy consciente que un proyecto comunicacional necesita recursos económicos para solventarse, lo que no significa que la información quede supeditada a quien la paga.

Mi esposo dice que “sobre el escenario que montan los medios determinando las agendas de noticias, hay datos que aparecen forzando esas agendas que desentonan de la información. Un ejemplo de ello es la militancia”.

¿Que rompe esa imposición? la realidad misma, que aparece con actores sociales diferentes.

Hoy hay militantes que juegan por la camiseta, y la encrucijada de esa militancia es sortear la versión que construyen quienes pagan por las noticias. Hoy participar mucho ¿es peligroso para quién?, para aquellos que no se les cae una idea, sino que además no tienen el motor interno para moverse como lo hacen los que militan por la camiseta. Son ellos los que ven afectados sus intereses, su cuota de poder. Porque en realidad no encuentran la pasión, el amor movilizado por ese ideal que quiere lograr el militante legitimo.

Claro, es entendible, algunos ya se juegan por la camiseta, como el jugador apasionado que corría como loco, para hacer el gol a favor de su cuadro, ese que no tenía la necesidad de ganar millones. Ahora todo se paga, los goles, las noticias y también la militancia.

A todas aquellas personas públicas o no, que tienen en su corazón luchar por algo mejor, no solo para ellos sino especialmente para otros. A todos ellos AVANTI.

Marisa Ramirez (mrs)